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Fernando Pérez - José Martí: El ojo del canario (Cuba)

JOSÉ MARTÍ (1853-1895)

JUVENTUD

José Julián Martí Pérez nació en La Habana, Cuba, el 28 de enero de 1853. Siendo todavía un niño, el espectáculo cruento de la esclavitud le hizo tomar conciencia y pronunciar un juramento:

“lavar con su vida el crimen”

En su formación tuvo gran influencia Rafael María de Mendive, maestro y patriota, quien se comprometió a costearle los estudios de bachillerato, pero sus actividades políticas no tardaron en llevarle a prisión. En 1869 las ideas de Martí aparecen publicadas en los periódicos “El Diablo Cojuelo” y “La Patria Libre”, así como su obra dramática Abdala.

Al despuntar su adolescencia era ya un luchador contra el colonialismo. Condenado a seis años de reclusión en un presidio político, cuyos horrores denunciaría más tarde en el folleto “El presidio político en Cuba”, la prisión le forjó su base ética y pensamiento con el que llegó a predicar una guerra de liberación:

“necesaria, pero sin odio”

DESTIERRO

Tras otro año de confinamiento en Isla de Pinos, Martí fue deportado a España en 1871. Su destierro en Madrid y Zaragoza, le confirmó que nada podía esperar Cuba del Gobierno español, ya fuera éste monárquico o republicano, en su lucha por la independencia y la justicia. Allí Martí se licencia en Derecho Civil y Canónico, y en Filosofía y Letras en 1874. Los estudios no le hacen olvidar su lucha y, junto a su amigo Fermín Valdés, vuelve a ser juzgado y condenado.

Después de visitar varias ciudades europeas, llega a Veracruz, en 1875, donde conoce a Manuel Mercado. Vuelve a La Habana de paso hacia Guatemala en 1877 y en septiembre del siguiente año. Tres meses más tarde nace su hijo José Francisco, su adorado “Ismaelillo”, a quien dedicó su poemario. Detenido en Septiembre de 1879, mientras conspiraba para la llamada Guerra Chiquita, ante la exigencia de las autoridades españolas para que emitiera una declaración favorable a la Metrópoli, parte de nuevo al exilio que le llevará a una peregrinación por México, Guatemala y Venezuela que le hizo experimentar los problemas de las nuevas repúblicas lastradas por vicios coloniales.

Más tarde, su estancia de cerca de quince años en Estados Unidos le permitió conocer a fondo la creciente tendencia imperialista de su gobierno, que pretendía extender sus fronteras más allá de Río Bravo. Durante esos años, conoció, amó y defendió lo que llamó Nuestra América, y desarrolló diferentes actividades:
  • traductor de varias lenguas,
  • diplomático, representando a varias repúblicas latinoamericanas,
  • cronista de su época,
  • estudioso y analista.
Llegó a convertirse en uno de los mayores escritores del continente, aunque casi no publicara libros, y en el periodista más leído de la América hispana.

OBJETIVOS

Nunca dejó de servir a su pueblo, y en el último período sólo tuvo un objetivo: la liberación de Cuba. Para ello:
  • organizó el movimiento independentista por medio del Partido Revolucionario,
  • unió a todas las fuerzas sociales con el único fin de la independencia,
  • previó una república distinta a las experiencias precedentes que había conocido en otras naciones americanas.
El 14 de Marzo de 1892 apareció el primer número del periódico “Patria”, y el 10 de abril de ese año fue proclamado el Partido Revolucionario Cubano y electo Martí como Delegado.

El interés de Martí a corto plazo era conseguir la libertad de Cuba, pero sus objetivos iban más allá:
  • la fraternidad de los pueblos latinoamericanos, esencial para su subsistencia económica y cultural.
  • la mejora de las condiciones de vida de los pueblos, lo que no debía ser contempladocomo una posibilidad, sino como una realidad, como muestra en “La Edad de Oro”.
A partir de ese momento, la actividad revolucionaria de Martí alcanza una intensidad sobrecogedora, reflejada en sus discursos, en sus artículos en el periódico Patria, en su epistolario y en sus viajes incesantes. Martí, con el propósito de dar el espaldarazo definitivo a la independencia e impedir a tiempo que, una vez lograda ésta, un nuevo imperialismo, el norteamericano, se extendiera por las Antillas y cayera aún con más fuerza sobre América Latina, organiza una guerra que lograría lo imposible. El 11 de Abril de 1895, regresa a Cuba donde a las pocas semanas, el 19 de Mayo, caerá en combate en Dos Ríos.

Pocas horas antes de morir había escrito a su amigo Mercado:

“ Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber…
Sé desaparecer, pero no desaparecerá mi pensamiento…”

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