Libertadores: Ocho películas sobre los héroes de la independencia de América Latina
Por confirmar -  (Perú)

TÚPAC AMARU (1738-1781)

JUVENTUD

Se puede decir que la independencia del Perú y de América Latina la inició Túpac Amaru en 1780. Su lucha contra los españoles que, en un principio fue sólo buscadora de reformas, se convirtió luego en una rebelión separatista dirigida contra la opresión y la injusticia reinantes. Ninguna otra la igualó en pureza de ideales, dimensión geográfica, ni importancia política.

Ya en el siglo XVI, el virrey Toledo había intentado sin éxito borrar el recuerdo y la imagen del Inca. Pero la explotación de que eran objeto por parte de los corregidores del siglo XVIII, explica la rapidez con la que se alistaron tras la figura del mestizo Túpac Amaru después de siglos de opresión y pasividad.

José Gabriel Condorcanqui, sobrenombrado Túpac Amaru por ser quinto nieto del último Inca Túpac Amaru I, vino al mundo en 1738 en la ciudad del Qosco. Estudió en el colegio jesuita, donde aprendió la historia sagrada, y no es aventurado pensar que la historia de Moisés liberando a su pueblo le alentara a realizar lo propio con el suyo, apoyándose también en las teorías del jesuita Francisco Suárez sobre la soberanía del pueblo.

REIVINDICACIONES

Su programa social fue claro desde un principio. No así el político, que fue variando a medida que se desarrollaban los acontecimientos. En 1777 se acerca por primera vez a las autoridades españolas con un programa de reivindicaciones:
  • eliminar la mita, el abusivo tributo que debían pagar los indígenas,
  • denuncia los esfuerzos inhumanos a que son obligados, sobre todo en la minería,
  • la extinción de los obrajes, verdaderas cárceles donde se obligaba a adultos, viejos y niños a tejer sin descanso,
  • las mayores acusaciones estaban dirigidas a los corregidores, que obligaban a los indios a comprar toda clase de objetos inútiles.
Viendo que sus peticiones no tenían eco, Túpac Amaru comenzó a preparar la insurrección haciendo acopio de armas de fuego, a la vez que trataba de atraer a criollos y mestizos a su causa. La ocasión se presentó cuando en 1780 el obispo criollo Moscoso excomulgó al corregidor Arriaga, individuo particularmente odiado por los indios. Túpac Amaru mandó detenerle y le obligó a firmar una carta donde pedía a las autoridades dinero y armas, y llamaba a todos los pueblos de la provincia a juntarse en Tungasuca, donde estaba prisionero. Tras ejecutar a Arriaga comenzó la mayor sublevación de América, cuyos ecos llegaron hasta los virreinatos de Nueva Granada y Río de la Plata, provocando nuevas insurrecciones.

Seguido por un entusiasta ejército de indios, empezó a recorrer pueblos y ciudades, de Salta al Cuzco, destruyendo a su paso los obrajes y emitiendo proclamas:
  • A los indios y a los esclavos les prometía que “quedarán libres de la servidumbre y esclavitud en que estaban”.
  • A los clérigos les aseguraba que “sólo pretendo quitar tiranías del reino, y que se observe la santa y católica ley…”.
  • A los criollos: “he determinado sacudir el yugo insoportable y contener el mal gobierno que experimentamos, para que vivamos como hermanos y congregados en un cuerpo…”.
En enero de 1781 numerosos criollos – los Comuneros de Nueva Granada - y más de 5000 indígenas, se dispusieron a seguir al rebelde.

Llegada la rebelión a las puertas del Qosco, Túpac Amaru quiso evitar un derramamiento de sangre. El tiempo que perdió en las negociaciones fue aprovechado por sus enemigos para enviar refuerzos que hicieron imposible la victoria. Lo más importante, sin embargo, fueron las medidas políticas adoptadas por los jefes realistas:
  • prohibir el comercio de los corregidores,
  • indultar a todos los comprometidos en la insurrección, exceptuando a los cabecillas.
DERROTA

Estas medidas lograron que muchos desertaran o pasaran a las filas realistas. Túpac Amaru intentó dar un golpe de mano atacando primero, pero el ejército realista fue advertido, y fracasó. La noche del 5 al 6 de abril se libró la desigual batalla entre los dos ejércitos. Tras un sangriento choque, Condorcanqui tuvo que retirarse dejando regados miles de cuerpos de hombres de todas las etnias que se habían sumado a su lucha sin ninguna condición.

Túpac Amaru se replegó hacia el Sur, donde un grupo de traidores le apresaron por sorpresa y fue conducido al Qosco y entregado a los españoles. Túpac Amaru, sometido a tormento, fue condenado a morir.

El 18 de julio de 1781 Túpac Amaru fue obligado a presenciar el ajusticiamiento de sus más fieles seguidores. Entonces le tocó el turno a él.

En primer lugar le cortaron la lengua por haber hablado contra el rey. Acto seguido, y atándole las extremidades a cuatro caballos, se procedió a descuartizarlo. Los jinetes no pudieron continuar su carrera, frenados por la fuerza física de Condorcanqui. El representante del Virrey, hizo desenganchar los caballos y a una orden, el verdugo, acomodándole el cuello sobre un madero, cercenó su cabeza de un hachazo.

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